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Las Four Horsewomen ya no son el presente ni el futuro

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Por el 2015 WWE decidió hacer un cambio radical al enfoque de su división femenina y acuñó el concepto de “Womens Revolution”. A pesar de que esta idea ha funcionado más para efectos comerciales, si es posible afirmar que hubo un cambio brutal en el producto femenino. Sin embargo, muchos nos equivocamos con los nombres que por entonces parecía que iban a estar en lo más alto.

Antes de la revolución en el show hubo otra en el territorio de desarrollo. Las pioneras fueron Emma y Paige, pero luego ambas subieron al mal bookeado main roster. Después vendría la rivalidad de Charlotte y Natalya con el combate femenino más largo que había tenido WWE hasta ese momento (16:50 minutos), y la canadiense retomó su labor en el elenco principal. La división femenina de NXT se terminó popularizando cuando a la Flair le hicieron compañía Sasha Banks, Becky Lynch y Bayley. Cuatro nombres que hicieron de la división la más popular de NXT. Nacían las “The Four Horsewomen”.

El punto de inflexión en que cambió el main roster es el ascenso de Charlotte, Sasha y Becky en el 2015, mientras que una esperanzadora Bayley se volvía campeona en NXT. Aunque el bookeo de ese año en el elenco principal fue aún así lamentable, había mucha claridad con respecto a que esas cuatro mujeres eran el futuro. La confirmación llegó cuando Charlotte, Sasha y Becky fueron las protagonistas de la triple amenaza de Wrestlemania 32. Dos años después, la única que sigue siendo realmente importante de las cuatro es Charlotte. Las otras tres están actualmente fuera de la órbita titular de sus divisiones.

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La primera de las cuatro en desmoronarse fue Becky. Cuando llegó a Smackdown para coronarse como la primera campeona femenina de la marca azul su futuro se veía dorado. Pero luego perdió el título en su primera rivalidad con la recién ascendida Alexa Bliss. Y de ahí en adelante ha tenido una curva descendente en la que quedó debajo de la campeona, de Naomi, de Natalya y hasta de Carmella. Hay que considerar que la irlandesa se lesionó siendo campeona y está el rumor de que a la directiva nunca le agradó su acento. Quizás eso explique porqué en estatus es un cadáver que ya no se va a levantar.

A diferencia de Becky, lo de Bayley no falló por desinterés de la directiva. Realmente querían que fuera muy importante, lo que se refleja en el hecho de que venció en Wrestlemania 33 y le ganó la rivalidad a la potente Charlotte. El problema es que el público no la tragó. Nunca estuvo tan over en el roster principal y eventualmente la indiferencia comenzó a transformarse en abucheos. Tan así que apenas había gente quejándose cuando perdió el título con Alexa. La situación era inexplicable, había sido extremadamente popular en NXT y se creía que su gimmick era ideal para conectar con el público infantil, a lo John Cena.

Para entender el fracaso de Bayley, hay que considerar que en NXT hubo una construcción del gimmick mientras que en el main roster la presentaron de golpe sin explicarlo. Al no haber empatía por la chica, su inocencia era interpretada como estupidez. Una vez perdida la rivalidad con Alexa, Bayley quedó en el limbo hasta que recientemente se metió en una rivalidad con Sasha Banks, otra que recientemente va de capa caída. Aunque en el papel podría salir algo épico, la baja de importancia de este ángulo me suena más a una excusa para mantenerlas alejadas por un tiempo de la órbita titular de Raw.

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Se dice que desde el 2015 Vince desconfiaba de Sasha por las lesiones, pero ella tenía un punto a su favor y es que era la más over de las cuatro. Hasta que ese apoyo del público se diluyó. El manual de comportamiento de los faces en WWE suele dar productos genéricos y sin personalidad. Eso le pasó a Banks, que de tener un gimmick desbordante como heel en NXT terminó siendo aburrida a reventar como face. Otra situación que también minó ese momentum es el hecho de que ha ganado cuatro veces el título femenino de Raw, pero ningún reinado le dura el mes. En ese sentido, el daño de la credibilidad puede dañar mucho a un luchador.

Si The Four Horsewomen fueran los Jackson 5, Charlotte es Michael. La primera de las cuatro en ganar un título en el roster principal, cinco reinados a sus espaldas y el honor de haber roto la racha invicta de Asuka. A diferencia de otros fanáticos, no considero que tenga un in-ring tan tremendo ni le veo un perfil de face. Pero seguramente esa inusual combinación entre belleza y poder físico han jugado muy a su favor. Y es probable que el gran apellido Flair tenga que ver, no deja de ser un buen gancho para los fans del pro-wrestling clásico. Lo que sí está muy claro, es que es y seguirá siendo muy relevante.

El escenario que confirmó el fin de la importancia de las Four Horsewomens fue Wrestlemania 34. Hubo cinco luchadoras activas en la cartelera principal y la única que tuvo un lugar ahí fue Charlotte. Las otras chicas en cambio, tuvieron que conformarse con la Battle Royal del pre-show que ni siquiera ganó alguna de ellas. Ya no es tiempo de Sasha, Becky y Bayley. Ahora las que están ahí arriba con Charlotte son Asuka, Nia Jax, Alexa y recientemente Carmella. Y sobre todas ellas Ronda Rousey, una mujer que fácilmente puede convertirse en uno de los mayores draws de la empresa.

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La lección que nos deja este caso es que la mayoría de las veces los grandes proyectos a futuro no funcionan tal como se cree originalmente. Pasó con The Shield. En el 2013 era difícil leer que Reigns se iba a convertir en el ace de la empresa, que Rollins iba a ser un proyecto de estrella y que Ambrose iba a ser el menos favorecido de los tres.

Sasha, Becky y Bayley son muy de mi agrado y me gustaría verlas en posiciones más importantes, más considerando que en vez de ellas puede haber gente como Naomi recibiendo oportunidades. Pero también veo el vaso medio lleno. Asuka, Charlotte y Nia especialmente cumplen como workers y pueden dar actuaciones muy superiores a la burda división de divas previa a la revolución de NXT. Casi todas las que abrieron este proceso ya no son protagonistas, pero al menos el futuro parece estar en buenas manos.

 

Profesor de Historia, conocido en las redes sociales como Meñique. Bienvenido a un reino en que está prohibido hablar bien de las últimas temporadas de Games of Thrones y dónde la religión oficial es el culto a don Minoru Suzuki.

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