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Lo mejor y peor de la década en NJPW

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NJPW ha vivido una de las décadas mas convulsas de su historia. Tras afrontar la enorme crisis del puroresu en la década anterior y partir de una posición incómoda al inicio de esta, ha reconducido la situación para iniciar una lenta pero segura recuperación. Cambios de dueño, grandes consolidaciones, crisis de vestuario, salidas importantes,  rivalidades legendarias… y mucho wrestling. Acompáñanos en este repaso a lo más destacado de la década en la empresa fundada por Antonio Inoki.

10 mejores combates de la década:

10. KUSHIDA vs Kyle O´Reilly (Best of the Super Juniors XXIII Finals).

El combate que consolidó a KUSHIDA como ace de la división junior es también el mejor encuentro que NJPW ha dado en esta división. Pese a la gran cantidad de notables encuentros vividos en la división ligera, la máxima calidad y equilibrio de la final del BOSJ 23 lo hace merecedor de estar en este top.

Un error en la realización es el único lunar de un match con un nivel de wrestling altísimo. Grappling, acción y striking al servicio, capaz también de emocionar y divertir como muy pocos en esta década. La actuación de KUSHIDA fue memorable, pero la de Kyle es aún mejor, dando una clase magistral de cómo lucir legítimo en cualquier contexto.

Valoración: 4 jumbitos y medio.

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9. Hiroshi Tanahashi vs Katsuyori Shibata (Destruction in Kobe 2014).

Tanto su choque del G1 24 como este podrían haber entrado en este top. Los Shibata vs Tanahashi eran especiales hasta decir basta. La dicotomía entre el hombre que protegió y fue leal a NJPW y quien la abandonó para ser freelancer como worker y luego peleador de MMA formó una tensión diferente. Nunca se llevaron demasiado bien, ni aún siendo considerados como dos de los “Nuevos Tres Mosqueteros de NJPW”. A veces, con esa gente con la que hay una tensión real pero cierto respeto y consideración, aparece la chispa.

El enfrentamiento destila tensión y conflicto, siendo menos enérgico y directo que el del G1, pero más profundo y equilibrado. Tana se ve forzado a cruzar las líneas que no cruzó en el G1 para dar uno de los combates más “stiff” de su carrera acompañándolo de las reversals e inteligencia necesarias para sobrevivir a la ofensiva de Shibata.

El post match, con el comienzo de la reconciliación entre ambos, es de los que saca sonrisa de las de verdad.

Valoración: 4 jumbitos y medio.

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8. Hiroshi Tanahashi vs Tetsuya Naito (Wrestle Kingdom 11).

Pura pasión y magia . Tetsuya Naito consiguió su primer gran triunfo en el Tokyo Dome ante el espejo en el que siempre se miró, un Hiroshi Tanahashi que estaba dispuesto a dar un giro a su carrera para volver a lo alto tras su caída ante Okada en Wrestle Kingdom 10. Naito superando al fin a Tanahashi ya no era un relevo generacional, era un cambio de orden.

La rivalidad fue redonda y supuso la construcción de la que, para mí, es la mejor trilogía del puroresu en esta década. Un arco argumental tremendo que se plasmó y evolucionó en cada uno de los encuentros, siendo este primero el que, sin desmerecer la parte puramente luchística, optó por una mayor espectacularidad y grandeza. La victoria de Naito y su entrada, el orgullo de un Tanahashi que estaba siendo vencido, el increíble ambiente… todo  conforma un conjunto que llega al corazón. 

Valoración: 4 jumbitos y medio.

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7. Minoru Suzuki vs Hiroshi Tanahashi (King of Pro Wrestling 2012).

Octubre de 2012 fue una fecha clave para NJPW. KOPW celebraba su primera edición en el año en que BUSHIROAD se había hecho con la empresa del león. El main event de la velada consiguió una reacción enorme por parte del público japonés y, además, puso a NJPW de nuevo en el mapa de occidente.

Suzuki tuvo la revancha del main event de Wrestle Kingdom VI, celebrado ese mismo año, en la que cuajó la que para muchos es la mejor actuación de su carrera. El combate fue inmaculado, con la mejor versión de ese imperial Tanahashi  2010-2013 y un Suzuki sádico y calculador. Ni un solo intento de pin innecesario, con un aprovechamiento de recursos y un manejo de tiempos de matrícula de honor. Un clásico que ayuda a entender el éxito de la empresa nipona en esta década.

Valoración: 4 jumbitos y medio.

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6. Tetsuya Naito vs Kenny Omega (G1 26).

El mejor intercambio de bombas en esta década. Naito y Omega han luchado en tres ocasiones, entregando contiendas sobresalientes en todas ellas. Esta, la primera, es el encuentro más redondo y divertido de los tres.

No hay mayor historia que unas semifinales del G1 entre los dos líderes de los principales stables heel de la empresa, aunque Naito ya era entonces una megaestrella  apoyadísima. 25 minutos de diversión y espectáculo con un balance perfecto y sin apenas descuidar nada. Todo fluye de manera natural para convertirse en una montaña rusa de wrestling sin derivar en epicidad absurda, spots descarados o momentos sin sentido.

El taquillazo del año en versión wrestling.

Valoración: 4 jumbitos 3/4.

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5. Hiroshi Tanahashi vs Kazuchika Okada (Wrestling Dontaku 2018).

Son varias las ocasiones en las que esta rivalidad aparece en el top. Esta entrega de la rivalidad es la más diferente y madura de todas ellas. Esta defensa marca un hito histórico, el del récord absoluto de defensas y duración de un mismo reinado del IWGP HW Championship, por lo que un Tanahashi ya alejado de su posición de ace intentará con todo lo que le queda parar el récord de Okada para mantener el suyo.

Si bien no alcanza la perfección formal de otras (dos) entregas de la saga, estamos ante el combate en el que mejor entiende y desarrolla el contexto y las bases del mismo. Por supuesto, el nivel de wrestling es sobresaliente, pero lo que marca la diferencia es lo emocional y consecuente que resulta. Ambos muestran su cara más reconocible pero con un acertadísimo cambio de perspectiva donde Tanahashi acepta sin complejos su inferioridad. Todo esto hace que cada fase de dominio del “Once in a Century Talent” se sienta como una victoria lograda con talento, fe y corazón. Todo esto no hace sino engrandecer el desgarrador y contundente final que cierra la última defensa exitosa de Okada.

El inicio ideal al arco de resurgimiento de Tanahashi y el perfecto colofón al gran reinado del “Rainmaker”.

Valoración: 4 jumbitos 3/4.

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4. Minoru Suzuki vs AJ Styles (G1 24).

El choque que debes mostrarle primero a alguien que no esté familiarizado con el wrestling. No hay mejor combate en el mundo para mostrar de qué  es capaz este medio y que además necesite tan poco tiempo y contexto. Pro-wrestling puro y duro.

Suzuki y Styles se enfrentaron sin rivalidad de por medio, pero siendo los líderes de las dos facciones heel de NJPW. Todo lo que viene a partir de aquí son 15 minutos magistrales en todo aspecto. Es un duelo divertidísimo, con todo el sentido del mundo y la profundidad perfecta, donde los dos luchadores desarrollan sus personalidades y estilos de manera natural y orgánica a más no poder. Una perfecta introducción al monstruo que es Minoru Suzuki y al fenómeno que resultó AJ Styles en NJPW.

El MOTY de 2014 en todo el mundo y, quizá, una de las mejores representaciones de lo que es el pro-wrestling en toda su historia.

Valoración: 4 jumbitos 3/4.

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3. Shinsuke Nakamura vs Kota Ibushi (WK 9).

Creo que he sentido aquello del amor a primera vista unas tres veces en mi vida. Lo que voy a decir puede parecer exagerado, pero estoy siendo increíblemente honesto con esto. Una de ellas fue con la entrada de Nakamura en este enfrentamiento y, por supuesto, con todo lo que ocurrió después.

Debió ser así para más de uno, puesto que WK 9 fue otro enorme golpe en la mesa de la empresa del león, logrando además dar otro salto en cuanto a notoriedad en occidente. Nakamura vs Ibushi fue el MOTN de una velada tremenda y quizá el principal detonante de su (más que decepcionante) fichaje por WWE.

Era muy difícil, pero ambos mejoraron su  espectacular choque del G1 23 ofreciendo uno de los matches más eléctricos e impactantes de la década. Nakamura e Ibushi, dos de esos genios que están algo mal de la cabeza, llevaron sus propios cuerpos al límite en un choque de arrolladoras personalidades y potentes ofensivas. El combate tiene un claro ritmo de menos a más, que funciona a la perfección dado lo cuidados de los tiempos y el contenido de cada fase. Las provocaciones de un confiado e imperial Nakamura llevan a Kota a darlo todo en el hasta ese momento mejor encuentro de su carrera, generando un nudo explosivo y un final brutal en el que cae víctima de la guerra de striking y rodillazos propuesta por Nakamura.

Personalidad, historia y muchísimo wrestling en el que fue  la contienda que atrapó a miles de personas en las redes del puro y del carisma de Shinsuke.

Valoración: 4 jumbitos 3/4.

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2. Hiroshi Tanahashi vs Kazuchika Okada (King of Pro Wrestling 2013).

Tanahashi vs Okada ha sido, sin duda, la rivalidad más destacada del pro-wrestling en esta década. Ninguna saga ha significado tantísimo para su empresa y negocio, influenciando notablemente el producto y a los fans. De los 13 choques que hasta el momento hemos vivido en estos siete años de rivalidad, es este de King of Pro Wrestling el que mejor encapsula el significado y el tono de esta pugna. Siendo relativamente similares, muchos prefieren el de Invasion Attack, pero creo que la estipulación y culminación del arco elevan este choque.

Por supuesto, no sóolo se queda en un fiel vistazo a la rivalidad, sino que el batazo de ambos la sacó del parque para establecerse como uno de los mejores combates de la historia de NJPW y el mejor de la etapa que vivía NJPW. Era la reválida de Okada ante un Tanahashi que había pactado no volver a retar por el campeonato mientras Okada fuera el campeón. Todo estaba en juego.

Cada acción en el combate va más allá de la simple aunque notable funcionalidad. Los pasos que se dan, por pequeños que sean, contribuyen a construir el choque más brillante y redondo de cuantos habían dado hasta el momento, para finalizar con la ansiada victoria de Okada, que al fin puede sacarse de encima a Tanahashi y sentir, aunque solo sea por unos meses, que el trono es al fin suyo.

La quintaesencia de la rivalidad más icónica del puroresu en esta década.

Valoración: 4 jumbitos 3/4.

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1. Kazuchika Okada vs Katsuyori Shibata (Sakura Genesis 2017).

El mejor enfrentamiento del pro-wrestling mundial en esta década. Okada y Shibata dan la mejor performance de sus respectivas carreras en un duelo inolvidable. Más allá de la tragedia que sucedió durante y tras el combate, esta lucha merece ser reconocida como una de las obras maestras del pro-wrestling moderno.

Un inicio a años luz de lo habitual en NJPW, un nudo lleno de eficacia y contenido y un último tercio que es de lo mejor que ha sucedido en un cuadrilátero. Todo para narrar el viaje de Katsyori Shibata al estrellato, dando una performance que sin duda le iba a establecer como una de las grandes estrellas de la empresa del león, culminando un larguísimo proceso  que empezó al poco de su retorno.

La masterclass de carácter y ofensiva de Shibata se ve acompañada por un Okada que no puede hacer más por dejar bien al retador. Consigue convencer a todos de que el invencible campeón está pasando un infierno del que sólo puede salir con un milagro igual de convincente. Okada lo logra y de forma holgada, siendo siempre coherente con ese camino a la victoria imposible que le estaba planteando alguien que le estaba pasando por encima a nivel luchístico y emocional.

El combate tiene montones de momentazos, pero me quedo un pequeño y sútil detalle del final: Shibata, absolutamente roto a Rainmakers, tirándose a la desesperada con el antebrazo para tratar de parar por el último sin dar un solo paso atrás.

Un match que espero no olvidar jamás y que responde con decisión a la pregunta de “por qué me gusta el wrestling”.

Valoración: 5 jumbitos.

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10 mejores luchadores

10. Kenny Omega

“The Cleaner” aterrizó a finales de 2014 por segunda vez en NJPW. El que había sido un miembro ocasional de la división junior como parte de Golden Lovers junto a Kota Ibushi, resultó ser el flamante fichaje del Bullet Club para la división junior. A partir de aquí, una trayectoria imparable hasta la cima que le llevó a un éxito enorme en cada división en la que pisó, donde ganó prácticamente todo.

Kenny ha sido un worker increíblemente sobrevalorado por diversos estamentos, siendo especialmente exagerado el que recibe de occidente, pero aún con esto ha sido un worker muy destacado para la empresa nipona. Su corta estancia como alguien relevante unida al arrastre de tendencias maximalistas le dejan en una posición más baja de lo que muchos esperaban.

Omega ha cometido atrocidades y ha arrastrado siempre ciertos defectos, pero sus picos más altos han sido absolutamente brillantes. Un worker ambicioso con puntos geniales y que acumula varios de los mejores combates de la empresa entre 2016 y 2018.

9. Minoru Suzuki

Resulta difícil no pensar en lo que podía haber sido Suzuki en NJPW. Un hombre diferente, el líder de stable más reconocible como tal de todos y un worker magnífico. Suzuki ha sido, desde su llegada, el perfecto “mal” encarnado. Su situación contractual y el manejo en estos últimos años nos ha dejado a deber, lo cual unido a su avanzadísima edad ha sido un impedimento para verle a su mejor nivel con consistencia. Las contras son claras, pero sus virtudes sobresalen sobre todo esto.

Suzuki es una leyenda viva. Un heel increíblemente sádico y retorcido capaz de reducir a sus oponentes con un clinic de grappling y sumisiones o golpeándole de forma rudimentaria con objetos. Suzuki es alguien especial con varias de las mejores luchas que ha dado NJPW en esta década y con un buen puñado de combates que resultan auténticas “hidden gems”. Un wrestler único y que ha hecho de NJPW una empresa con más personalidad y carácter.

PD: Si a esto le sumas que su theme original es el mejor de todos los tiempos, poca queja puede haber respecto a su posición.

8. Kota Ibushi

Primero como junior y después como heavyweight, Kota ha sido un luchador muy presente en los planos relevantes de la compañía nipona. Ibushi era un imán para los fans, cautivados por su locura, sus capacidades atléticas y sus genialidades. Tras reinar en la división ligera e incluso participar en el G1 como junior, firmó un contrato dual sin precedentes con DDT y NJPW para posteriormente dar el salto a una división heavyweight en la que brilló incluso con más fuerza.

Su situación contractual siempre le mantuvo relativamente alejado de los planos estelares, pero NJPW apostó fuerte por él en un increíble 2015 para convencerle en firmar. Ibushi respondió convirtiéndose en freelancer y compitiendo hasta en WWE, pero su retorno en el G1 27 marcó una nueva etapa. Pese a la falta de dirección en 2018, esta última época ha resultado una de las más prolíficas para la “Golden Star”.

Kota lleva casi toda la década dándole combatazos a NJPW y, con sus imperfecciones, el ganador del G1 29 resulta una de las mejores bazas de la empresa. Irónico que esto haya sucedido en uno de sus peores años como worker.

7. Katsuyori Shibata

Cuando la carrera de Shibata acabó (parece que de momento) en Sakura Genesis, “The Wrestler” acababa de dar un choque histórico que le iba a catapultar a la cima de la compañía. Esto habría abierto y refrescado enormemente el main event, y es que todo lo demostrado por Shibata hasta el momento había sido sobresaliente.

Su retorno a la empresa en 2012, tras su mediocre carrera en MMA, fue el punto de salida a 5 años sobresalientes. Shibata era diferente, aportando con su legítima ofensiva y su enorme carácter varias cosas fuera del alcance de la mayoría de luchadores en el mundo. Tras varios años repletos de grandísimos combates pero sin llegar a tener su gran oportunidad, la firma de un contrato exclusivo con NJPW en WK 10 cambió su situación e inició un arco espectacular que le llevó a ese clásico mundial que es el main event de Sakura Genesis 2017.

Shibata ha sido uno de los wrestlers más influyentes en el puroresu de esta década y ha revivido en parte la aún necesaria llama de Inoki. Siempre habrá hueco para la legitimidad en el pro-wrestling. Esperemos que en la próxima década esto siga siendo así, también de la mano de Shibata.

6 Shinsuke Nakamura

Pocas figuras han tenido tanto carisma y magnetismo como Shinsuke Nakamura en NJPW. Tras su cambio de enfoque en 2011, Nakamura adoptó la personalidad por la que es más conocido para convertirse en un icono que pudo haber tenido un techo mucho mayor tanto en NJPW como, especialmente, en WWE.

La aventura de Shinsuke en NJPW acabó apenas comenzó 2016, pero dejó una huella imborrable y un hueco que parece imposible de llenar. Está claro que Nakamura nunca fue demasiado consistente, pero también lo es no admitir lo especial y mágico que resultó. Shinsuke tuvo ciertas sombras, pero sus momentos brillantes y clásicos de la empresa pesan mucho más. A años luz de lo que se vio en USA, Nakamura fue de lo mejor de NJPW en esta década. Larga vida al rey del carisma, del Intercontinental Championship y del Strong Style.

5. KUSHIDA

El ace total de la división junior y, posiblemente, el mejor peso ligero del planeta en esta década. El rendimiento de KUSHIDA ha sido espectacular, siendo un wrestler que prácticamente nunca ha dejado a deber. Desde sus primeros años, con aún una notoria influencia de su pasado en MMA (donde el propio Sakuraba dijo que podría haber tenido una buena carrera) pero combinándolo con espectacularidad aérea a su etapa más madura como ace de la división, llevando al máximo la fórmula de NJPW en esta categoría.

KUSHIDA se marchó en busca de nuevos retos a WWE, dejando un enorme hueco. El “Time Splitter” brilló  también en tags y lo hizo todo en la división. Solo nos queda lamentar el no haber tenido un run heavyweight o con el NEVER, así como ese dream match ante Mysterio. Fuera de eso, KUSHIDA “se sacó el platino” en la división que lideró, donde ha sido importante en varios de los mejores combates de la era moderna de NJPW.

4. Tetsuya Naito

Naito empezó la década como una de las mayores esperanzas de NJPW. Su paso lleno de ilusión por México y la aprobación de entrenadores y luchadores le hacían ver como el próximo gran babyface de la empresa. Su grave lesión y todo lo que la sucedió truncaron este objetivo, pero llevaron a Naito a algo mucho más grande; al Ingobernable Tetsuya Naito.

Naito disparó su status hasta pasar a ser el luchador más popular de NJPW y, pese a la durísima derrota en WK 12 y la inconsistencia en su rumbo, Naito continúa como un pilar de la empresa al tiempo que ha ofrecido el mejor rendimiento in-ring de su carrera siendo reconocido como MVP del puroresu en varios años.

Naito ha brillado en el ring más que nunca en esta etapa, siendo un luchador apasionante y muy divertido, pero no conviene menospreciar su notable run in-ring como babyface. Cuando has rendido durante casi la totalidad de la década y de formas tan diferentes, te ganas ocupar un puesto así.

3. Kazuchika Okada

Era seguro que Okada iba a estar en el cuadro de honor. En el primer big match de su carrera, a principios de 2012, Okada salió como campeón. Desde entonces, ha sido el amo y señor del campeonato máximo de NJPW y su desempeño ha estado a la altura de esta exigencia.

Okada ha recibido un empuje continuo y exagerado que le ha condicionado y restringido al formato de main event de NJPW. Pese a su enorme juventud e inexperiencia desde ese gran salto, Okada ha mejorado y se ha adaptado al propio avance y variaciones de la compañía, ofreciendo un rendimiento sobresaliente en la gran mayoría de ocasiones. Sí, hay lagunas y costuras que se hacen cada vez más evidentes y menos sostenibles, especialmente tras su gris 2019, pero lo lógico es pensar que a Kazuchika aún le quedan muchas grandes noches y horizontes por abrir.

Uno de los mejores y más consistentes de la década en todo el mundo.

2. Tomohiro Ishii

Ishii explotó muy muy tarde, siendo ya un luchador veterano cuando al fin recibió su oportunidad en el G1 23. Ishii agarró esta oportunidad con todas sus fuerzas y, seis años más tarde, Ishii puede presumir de ser uno de los mejores mid carders de todos los tiempos.

El volumen de combatazos de Ishii es ridículamente alto, habiendo desarrollado una fórmula basada en su dureza y “fighting spirit” y que ajusta dependiendo del contexto y el rival. No resulta descabellado pensar que, de los cien mejores combates que ha dado la compañía en estos últimos seis años, Ishii sea con diferencia el nombre más repetido de la lista. MVP o candidato seguro a cada G1 Climax en el que participa, de lo único que podemos lamentarnos es no tener una máquina del tiempo para mantenerle a este nivel unos cuantos años más.

Jamás ha tenido un bache pronunciado en este tiempo, jamás ha dejado la sensación de tener un mal momento. Ishii es un seguro de emoción, contundencia y simplicidad bien entendida. Ishii es el pro-wrestling hecho señor bajito y rechoncho.

1. Hiroshi Tanahashi

No podía ser otro. Hiroshi Tanahashi ha sido el alma y bandera de NJPW en esta década, siendo su ace tanto en posición hasta 2016 como en espíritu hasta el día de hoy. Tana ha mostrado no solo ser el héroe que NJPW necesitaba, sino un worker inolvidable digno de colarse entre los mejores de la historia. Ha sabido madurar, reciclarse y aportar lo que el producto necesitaba durante toda esta década. Estos logros solo están al alcance de las grandes leyendas que también son grandes líderes.

Esta década ha estado plagada de sagas clásicas y de momentos increíbles para conformar la difícil recuperación de la empresa del león. El “Ace of Universe” tiene gran parte de la culpa de que todo esto haya sido posible y siempre merecerá este hueco en lo alto del puroresu. Quizá, el mejor wrestler formulaico de siempre. Sin duda, la definición de la palabra “Ace”.

 

5 mejores eventos:

5. G1 Climax 27 Finals

Quizá unas finales de G1 se puedan quedar cortas como evento especial, pero esta posición es la recompensa a un gran show y a, por supuesto, el que para muchos fue el mejor G1 Climax de la historia. Un torneo lleno de arcos interesantes, un nivel promedio altísimo, poquísimos puntos bajos y un cierre maravilloso.

Combates por los títulos tag junior (Taguchi y Ricochet vs Young Bucks) y tag heavy (War Machine vs Cody y Page), así como varios e interesantes combates entre stables para ayudar a definir el otoño fueron los entrantes del menú. El magnífico main event, cerrado con la victoria de Naito, fue el colofón perfecto a un show genial.

¿No se os olvida algo? Por supuesto, Shibata retornó al cuadrilátero ante el rugido unánime del Sumo Hall para anunciar algo muy importante. “ESTOY VIVO”. Inolvidable.

4. Wrestle Kingdom 7

La séptima edición de WK no sólo batió en público a los anteriores cuatro Wrestle Kingdom, sino que ofreció una card variada y llena de buenos combates que muchos parecen no recordar. El éxito del show motivó a Bushiroad para continuar con la inversión en la compañía pese a la crisis de vestuario posterior al show.

El primero de la trilogía “Okada vs Tanahashi en WK” es el más flojo de todos, pero encuentros excelentes como Suzuki vs Nagata (con una entrada increíble del primero) o el magnífico Sakuraba vs Suzuki elevan el nivel. La pelea a tres bandas entre Ibushi, Devitt y Kota recibió mucha atención en occidente, y confirmó los planes de la compañía en dar un empuje serio a Devitt e Ibushi.

El gran infravalorado de los shows del 4 de Enero.

3. King of Pro Wrestling 2012

El primer gran evento de la era Bushiroad fue un éxito total. 9000 personas se dieron cita en el emblemático Sumo Hall para presenciar un show increíblemente consistente y que puso a la compañía nipona en el mapa occidental gracias a su main event: Suzuki vs Tanahashi.

A esto hay que sumarle combates muy sólidos como la defensa del cinturón Intercontinental de Nakamura ante Goto y el Okada vs Anderson por el contrato del G1, así como una joyita junior llamada Ibushi vs Low Ki. La card se extiende aún más, y es que casi no hubo momentos flojos en uno de los mejores shows de la empresa en mucho tiempo.

Un evento redondo.

2. Wrestle Kingdom 9

NJPW inició uno de sus grandes pasos en la expansión occidental con la emisión oficial del evento en territorio americano, lo cual resultó decisivo para la promoción y posterior lanzamiento de su servicio NJPW World. Por supuesto, esto es sólo un aspecto relevante de los tantos que tuvo el evento. Un evento maravilloso, que batió el récord de asistencia a Wrestle Kingdom bajo esta denominación y que consolidó enormemente el producto de la empresa.

El único y especial Sakuraba vs Suzuki, Shibata y Goto logrando los títulos tag y el divertidísimo Styles vs Naito ya son motivos para recordar el evento con agrado, pero es el doble main event el que eleva el evento al estrellato. Tanahashi dejó claro que seguía siendo el ace en una magnífica defensa ante Okada y Nakamura venció a Ibushi en el mejor combate de la historia del título intercontinental.

Solo un undercard algo saturado y apresurado apartan a este sobresaliente evento de la matrícula de honor.

1. Wrestle Kingdom 11

NJPW vivía un momento de cambio tras perder a Nakamura y Styles en 2016, lo cual agravó las sensaciones en torno a la empresa. NJPW había pasado a cuantificar las cifras de asistencia al Dome de manera más exhaustiva, contabilizando solo las que realmente eran de pago y sin inflar números. Esto, unido al día en que se celebró WK 10 ocasionó una bajada de asistencia respecto a WK 9, hizo que muchos dudasen de la empresa en cuanto a crecimiento y calidad. WK 11 no solo mejoró levemente las cifras de su antecesor, sino que además ofreció un show aún mejor.

El undercard fue correcto, pero los cuatro combates centrales anotaron un home run. Un gran combate junior entre KUSHIDA e Hiromu, una intensísima pelea por el NEVER entre Goto y Shibata… y dos combates increíbles. El main event entre Okada y Omega quizá sea uno de los combates más sobrevalorados de todos los tiempos, pero es innegable que fue un combate magnífico y espectacular que cerró con nota el evento.  La guinda al pastel lo pone el inicio de la inolvidable trilogía de 2017 entre Tanahashi y Naito. Uno de los mejores choques en la NJPW moderna.

No sólo fue un evento magnífico, sino una demostración de fuerza ante quienes pusieron en duda que el crecimiento de la empresa del león iba muy en serio.

Lo más sobrevalorado

Hacer un top de workers y combates habría sido muy redundante. No muchos workers han recibido empujes o alabanzas excesivas, pero los tres que lo han hecho acumulan la práctica totalidad de lo que iban a ser estos top 5. Kenny Omega, Kazuchika Okada y SANADA son los reyes de la sobrevaloración en esta década.

Kenny recibió un colosal empuje nada más irse AJ Styles, al tiempo que la crítica occidental construyó una narrativa que NJPW apoyó por sus propios intereses y que llevó a la consideración en ciertos sectores de Omega como uno de los mejores luchadores de todos los tiempos.

Okada no se quedó atrás, a lo que hay que sumar la hiperconservadora estrategia de la empresa por la cual ha sido un absoluto tirano en lo que respecta a la escena principal. En mucho menos tiempo ha aniquilado los días de reinado que ha tenido Tanahashi, haciéndolo además en una época con un roster más importante y un mayor número de títulos.

Por supuesto, Okada y Omega comparten la sobrevaloración de su rivalidad, la cual consta de cuatro combates. El excelente pistoletazo inicial contrasta con la atrocidad exagerada de sus combates en Dominion, increíblemente artificiales y llenos de momentos muy pobres en los que quieres arrancarte los pelos de la cabeza, son el mayor ejemplo de nula sutileza y maximalismo en el pro-wrestling moderno. Michael Bay y David Cage estarían orgullosos.

SANADA aparece lejos de estos dos, pero su podio es más que merecido. Siendo muchísimo peor que ambos, todo apunta a que será la gran apuesta de futuro de la empresa del león. Además, su más que positiva consideración en Japón y las buenísimas críticas en occidente a su horrenda saga contra Okada le han valido un hueco en esta posición.

No es de recibo que un main eventer de NJPW sea tan ridículamente plano, pero su desempeño en el cuadrilátero es aún peor. SANADA ha involucionado y se ha convertido en una fábrica de combates cortados por un mismo patrón. Reversals constantes que traspasan la frontera de lo ridículo, planteamientos raramente interesantes y una ofensiva pésimamente ejecutada además de poco coherente.

Esto ha sido todo. ¿Con qué te quedas de esta década para NJPW? ¿Qué cambiarías de los tops? ¿Cuáles han sido tus momentos favoritos? Os esperamos en la caja de comentarios para continuar con el debate de esta convulsa década en la empresa del león. También os animo a, en caso de que no estéis familiarizados con la empresa, le deis una oportunidad con varios de los combates de este top y a uniros a Nacho y a mi en nuestra cobertura de Wrestle Kingdom 14.

Un saludo y a disfrutar, que es wrestling.

 

 

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Solo tengo dos cosas claras en la vida: Me gustan las señoras y el Real Madrid. Tetsuya Naito va camino de ser la tercera. En esta cuenta somos muy de Dolph Ziggler.

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