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Aún no es el momento

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La actualidad que vive el talentoso Drew Galloway, más conocido como Drew McIntyre en la WWE, es agitada cuanto menos. Y es que la construcción de la que su personaje está siendo parte, sobre todo por lo visto en las últimas semanas en los distintos programas semanales emitidos los lunes por la noche (Monday Night RAW), deja a muchos con atisbos de esperanza y regocijo por el probable éxito del escocés, pero a su vez, la crítica no se hace esperar por aquellos a los que les disgusta la idea de que Drew obtenga un empuje bastante potente. En lo personal, y siendo alguien que ni me va ni me viene lo que hagan con McIntyre, haré un rápido repaso y análisis por los factores que, a mi juicio, deben ser considerados por todos antes de emitir un criterio, ya sea exageradamente a favor, o terriblemente en contra.

Hay que tener en claro que Drew McIntyre es un producto hecho en WWE. Luego de pasar por FCW, entre 2007 y 2008 tuvo apariciones esporádicas tanto en SmackDown como en RAW, más en dark matches. El debut por todo lo alto es recién en el 2009, año en el cual es mostrado como alguien bastante potente y que se notaba a leguas que venía para refrescar la zona alta del card. Uno de los sobrevivientes en Survivor Series 2009 como parte del Team Miz. Ganador del Intercontinental Championship contra John Morrison, uno de los mejores activos de la WWE en 2009… y nada más. En serio, nada más.

Y uno se preguntará, ¿cuándo empezó a caer?, pues, es fácil. La decadencia de este personaje empezaría en Royal Rumble 2010, en donde duró poco o nada en un combate donde la mayoría de ‘figuras emergentes’ no duró nada. De ahí, mucha del aura que le estaba siendo construida empezó a desvanecerse. De llegar a ser “The Chosen One” empieza a convertirse en uno de tantos proyectos fallidos. Lo triste es que, aunque parecía que Vince McMahon aún le tenía fe, terminó bajándole el pulgar definitivamente. Un prototipo de estrella que finalmente dejó de brillar.

A veces ya resulta común que WWE desperdicie talentos casi que como deporte, pero siempre surge la incógnita de si en realidad es la empresa la culpable, al no ofrecer un producto atractivo donde estos luchadores puedan lucirse de una mejor manera, o si el luchador mismo no es capaz de adaptarse a las historias provistas por los creativos. Y con Drew McIntyre recuerdo que siempre me hice la misma incógnita, y luego de meditar profundamente en cada momento en que el escocés estuvo involucrado, eximo de toda culpa a la compañía. El único responsable de que Drew McIntyre no haya funcionado y no haya rendido lo esperado, es el propio Drew McIntyre, guste o no mis palabras a sus fans.

Pero lo cierto, es que Drew sufre un antes y un después, sobre todo luego de su salida de la compañía de Vince. Sus pasos por Evolve y TNA lo ayudaron a afianzarse más en su faceta de luchador, además que comenzó a lucir un poco más corpulento, siendo parte de aquellos de los que trabajaron mucho en su físico estando fuera. Pero más importante que todo lo demás, Drew McIntyre recuperó la confianza… El creerse capaz de ser el mejor, y debo decir que, en TNA, lo hizo más que bien. Pero asimismo, hay que decir que el nicho de mercado en el que participa TNA tiene diferencias marcadas con el nicho en el que está WWE. Y muchas de esas diferencias están basadas en la esencia de su producto. Mientras TNA busca solidificarse por medio de nuevos talentos y nuevas estipulaciones, WWE cada vez es más comercial, adaptándose mejor a las exigencias que el mercado sugiere. Es por eso que muchas veces hay quejas por el producto como tal, que sin ser terriblemente malo como se lo suele pintar, normalmente no está a la altura, pero así, sin estar a la altura, sigue manejando una tasa altísima de retorno de la inversión. Se aplica la filosofía: “Si el producto me da dinero, entonces es bueno”. Y en eso radica la salida en su momento de Drew de la empresa. McIntyre no se va por ser mal wrestler o por no saber dar una promo decente… Se va porque fue uno de los tantos que no supieron adaptarse al producto WWE, porque no solamente pasaba desapercibido cuando aparecía, sino que además, nunca fue comercial. WWE ni ganaba ni perdía con él, a pesar de haber sido presentado con tremendo cartel, y eso es algo bastante grave.

¿Y ahora que volvió? Pues, con el respeto de sus fans más acérrimos, es el mismo. El mismo tipo que se fue en 2014, pero con un look más llamativo. Buen luchador, con una apariencia intimidante y una actitud bastante acorde a lo que su personaje sugiere, pero siguiendo la línea que maneja antes de marcharse: desapegado al producto. Igual, se puede decir que llegar a convertirte en alguien comercial para la empresa no es fácil. El trabajo en el manejo de un gimmick requiere de mucha constancia, pues va desde detalles generales como ‘entregar un show al público’, dígase aquello por el buen (o al menos decente) manejo de promos, o detalles mucho más específicos, como usar al público en determinados momentos para hacerlos conectar con el mensaje que el personaje quiere llegar a transmitir. En este segundo punto, es algo en lo que Roman Reigns logró destacar antes de su partida, y lo menciono porque es alguien que fue duramente criticado, hasta el cansancio, por mucha gente que ahora solicita a la brevedad el ‘push’ para Drew, cuando éste no ha podido manejar ninguno de los detalles anteriormente mencionados.

Se deja en claro que para llegar a ser alguien comercial se requiere de trabajo previo, ya sea creativo o individual de parte del propio involucrado, y a su vez, es un proceso que no debería ser acelerado, así se lo haya hecho antes. Hablar de ‘draws’ o de ‘caras de la empresa’ son palabras mayores. Palabras que muchos han adquirido con el paso del tiempo y luego de una aceptación por parte del público, y no hablo de la aceptación mediática o el simple vitoreo, sino de la aceptación comercial, que es la que finalmente WWE espera de cada talento. El trabajo de Drew recién está comenzando, y al paso que va, tendrá que requerir de muchísimo esfuerzo y constancia si quiere lograr llevar, con firmeza, el adjetivo de “cara”, porque ahora mismo, no debe serlo… No es el momento.

 

Ecuatoriano. Ingeniero Comercial y amante del fútbol y el wrestling.

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