Comparaciones odiosas: AEW vs la TNA de los 2000s

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Comparaciones odiosas: AEW vs la TNA de los 2000s

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AEW y la TNA de los 2000s: Los paralelismos y los abismos de distancia

Hoy 2022, AEW es la “gran alternativa” a WWE, más o menos lo mismo que se decía de TNA por el 2006. Compartir el mismo rol abre paralelismos evidentes, pero también un millar de matices que les diferencia. Por ello, creo que la comparación entre los años que ha existido AEW y la TNA de los 2000s (2002 hasta antes de la llegada de Hogan – Bischoff abriendo el 2010) es más que interesante.

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Creo que igualmente, es una oportunidad para derribar ciertos mitos en torno a la TNA de los 2000s, ya que a menudo he leído críticas exageradas contra sus decisiones de bookeo e igualmente, alabanzas ante elementos del show que hoy día serían odiados. Puedo agregar además, que he cubierto extensamente ese periodo de la historia de la compañía en el Baúl de TNA.

Vale señalar también, que no es la primera vez que hago esta suerte de ejercicio de comparaciones odiosas. Hace años hice un artículo comparando a WWE con NJPW, para resaltar las diferencias de productos entre ambas empresas. Antes de entrar en detalle con la calidad de los shows, voy a comparar el contexto, que creo permite entender mejor otras diferencias entre AEW y la TNA de los 2000s.

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Abismales diferencias en recursos económicos

TNA fue fundada por Jeff Jarrett entre otros socios el 2002. Pero la dificultad de encontrar inversores llevaron a que ese mismo año el negocio fuese comprado por Panda Energy, por lo cual desde ese momento comenzamos a hablar de la figura de Dixie Carter como dueña. No está claro cuánto se invirtió en la empresa, pero al parecer, entre el 2002 y el 2006 fueron unos $40 millones de dólares y siendo generosos. 

Por su parte, AEW fue fundada por Tony Khan el 2019 y solamente hablando de su inversión inicial, fueron $100 millones de dólares. Una liga totalmente distinta en cuanto a recursos económicos. Las diferencias se tradujeron en la cantidad de dinero que se le podía ofrecer a los luchadores, en especial si eran grandes estrellas; la capacidad de invitar celebridades para los shows; la infraestructura en todas sus líneas; la publicidad; el lobby para acuerdos con compañías diversas y un gran etc.

TNA no era una indie, pero tampoco llegó a establecerse realmente en el Mainstream de USA. De hecho, lejos de ser una WCW, podríamos decir que en impacto real estuvo más cerca de ser una ECW. En cambio, AEW debutó en el Mainstream de la lucha libre estadounidense. Mientras que TNA recién el 2005 lograba un acuerdo televisivo sólido con un canal menor (Spike TV), AEW comenzó en canales de Warnermedia, un gigante televisivo de USA, y de ahí, evidentemente no saldrá a corto plazo.

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Los mejores datos de un PPV de TNA (Genesis 2006) estuvieron entre las 55.000 y 60.000 compras. En el caso de AEW, el primer PPV (Double Or Nothing 2019) tuvo 98.000 compras y desde el 2021, todos han generado más de 100.000 compras. Por otro lado, las mejores audiencias históricas de TNA (incluyendo UK) no superan las 6.000, mientras que AEW ha hecho varias veces sobre 10.000 y en una ocasión (Dynamite Grand Slam 2021), superó los 20.000.

Finalmente, consideremos que tras oleadas de part-timers, recién en el 2006 TNA consigue a una estrella a tiempo completo que si podía catalogarse de importancia mundial, con la figura de Kurt Angle. En contraste, AEW ya tenía en el 2019 a Chris Jericho y Jon Moxley, además de hacerse dos años después con los servicios de CM Punk y Bryan Danielson. 

La situación de WWE

TNA se fundó como una respuesta de Jeff Jarrett al monopolio de WWE, luego de que se perdiera la presencia televisiva de WCW y ECW. AEW en tanto, nace aprovechando el sostenido bajón creativo de WWE y el hecho de que había una considerable porción de fans ansiosos por probar un producto distinto.

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Mientras que AEW llegaba para capitalizar una situación con mucho potencial, TNA lo hizo sin que hubiese una enorme demanda a una alternativa de WWE. Es cierto que los 2000s de WWE quedaron en popularidad a la sombra de la Attitude Era. Pero la mayoría de los fans coinciden en que había más elementos positivos que negativos y prueba de ello, es que es una época donde logran crear estrellas grandes, con John Cena, Batista, Brock Lesnar y Jeff Hardy, entre otros.

En cambio, en los años 2010s de WWE podría decirse que las estrellas no llegaron generalmente gracias al bookeo, sino que a pesar de este. Son años donde vemos la decadencia de Vince McMahon como creativo y un sinfín de malas decisiones que alejaron a su producto del buen hacer de otras épocas. En ese contexto, AEW fue muy bien recibida y capitalizaron bien ese impulso inicial para generar una base de fans sólida.

La TNA de los 2000s no tuvo muy buena recepción y en general, es probable que la buena situación de WWE influyera en que no se diera el salto de interés decisivo de los fans. ¿Podría pasarle lo mismo a AEW ahora que Triple H tomó el lugar como jefe creativo de Vince? A pesar de que se ve algo de heat en redes sociales, los números de AEW no han bajado realmente, mientras que la novedad de Triple H como nuevo jefe va quedando atrás.

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Luchadores grandes y pequeños

¿Alguna vez notaron que en TNA hacían cosas muy parecidas a WWE? ¿O que tuvieron una mentalidad similar a la hora de impulsar determinados luchadores? No era extraño, ya que era el modelo de negocios que vieron que funcionaba y en general, la estructura de TNA tuvo desde sus inicios a gente que había trabajado en WWE y WCW. Muchas de las elecciones cuestionables en bookeo de las que hablaremos, es porque tenían una mentalidad muy similar a la de WWE o WCW.

A medida que TNA crecía, también lo hacía el mundillo indie liderado por ROH, que desde sus inicios fue calando en la empresa. Como era muy difícil entrar a WWE (reacia a contratar luchadores indies en los 2000s), TNA era una vitrina. Pero el tamaño “pequeño” de la mayoría de estos luchadores no convencía a una empresa que seguía con la mentalidad de apostar por luchadores grandes.

Un caso ejemplificador es lo que pasó con el Latin American Xchange (LAX). El talentoso que la estaba rompiendo en las indies era Homicide. Pero a la hora de impulsar a alguien por el 2008 – 2009, TNA prefirió a su compañero Hernández. Apostaron por un luchador grande, pero que poco había demostrado individualmente. Lo absurdo de la decisión se resalta más a largo plazo, cuando consideramos que a diferencia de Homicide, después del push Hernández no logró nada memorable en su carrera individual.

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Mientras que TNA era hija de la lucha libre de los años 90s, AEW lo era de la de los años 2010s. En TNA recordaban la mejor época de WWE, pero los fundadores de AEW vieron la decadencia de esa empresa y la pronunciada desconexión con los fans. Eso provoca que desde su concepción, AEW trate de ofrecer un producto distinto. Ahí sí que han valorado e integrado el mundillo indie dentro de su producto. Tanto, que algunos expertos la sienten como una empresa “demasiado indie”.

La alianza con NJPW

TNA hizo alianzas con varias empresas en los años 2000s y un lugar prominente se lo podemos atribuir a NJPW. Era la empresa japonesa más importante y en los años 90s tuvieron una sólida alianza con WCW. 

Los 2000s fueron de crisis económica para NJPW y por eso, terminan aliándose con una TNA, una empresa muy inferior a lo que había sido WCW. Pero siguiendo esa mentalidad tan similar a WWE, TNA no valoró a NJPW. En sus shows nunca hizo lucir por todo lo alto a los talentos de la empresa nipona y entre esto y otras faltas de respeto, el acuerdo se derrumbó.

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Ahora AEW son los grandes aliados de NJPW en USA y en su caso le han dado un trato que si bien no es igualitario, si es mucho más cercano al que le daba WCW a la empresa nipona. El mejor ejemplo de la cercanía entre ambas empresas fue Forbidden Door, un show inédito en la historia de USA en el que pudimos ver en casi cada combate a luchadores de AEW y de NJPW.

Lo curioso, es cuando consideramos que AEW termina aceptando fuertes influencias precisamente de lo que TNA no vio como gran cosa: el estilo indie y NJPW. Aunque por supuesto, sopesando con el entretenimiento y lo que saben que funciona para la televisión. 20 años después, la mentalidad ha cambiado mucho.

Uso de los ex WWE

TNA adquirió la mala fama de ser una empresa en la que los ex WWE llegaban a secuestrar el spot. Es verdad que esa tendencia negativa se acrecentó con la era Hogan y Bischoff, pero de qué pasaba mucho antes que ellos, es un hecho. En los 2000s hay montones de casos de luchadores ex WWE llegando y pasando por sobre el original de TNA de turno.

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No veo como un problema en sí, el integrar antigua gente de WWE. Es la empresa más importante del mundo y la aura de estrella de sus luchadores suma. Lo importante, es saber utilizarlos. A TNA no le salía del todo bien, porque si bien se justificaba ver como una estrella a Angle o el buen trato de un infravalorado Christian, también le daban spot a gente mediocre como Tyson Tomko o Daivari (con el personaje de Abdul Bashir). El mero hecho de haber estado en WWE era sinónimo de push.

En AEW he notado que hay más barreras para entrar y ascender. Para empezar, no ficharon todo lo que salía de WWE. Sin ir más lejos, es evidente que no quisieron a Braun Strowman, aún cuando era un ex campeón mundial. Y una vez dentro de AEW, entrar tampoco asegura push o títulos para cualquiera. La mitad de quiénes han ganado el título mundial no estuvieron en WWE y en general, hay bastantes luchadores formados fuera de WWE en posiciones prominentes.

Jóvenes y veteranos

Un problema de muchas empresas de lucha libre es darle demasiado spot a los veteranos, luchadores que por reconocimiento del público, a menudo son una forma fácil de generar interés y que por su experiencia o influencias, consiguen ser tomados en cuenta en el Main Event. Esto crea problemas, tanto por las complicaciones para ascender que tienen las siguientes generaciones, como por el hecho de que a veces esos mismos veteranos ya están acabados en el ring.

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TNA en los 2000s le dio mucho poder a veteranos que se habían hecho un nombre en WWE y WCW. Cuando Jeff Jarrett era la única estrella con quien podían contar en los inicios de TNA, quizás se podía entender su reinado del terror. Pero nada justifica que después la empresa siguiera metiendo en las rivalidades principales a luchadores avejentados y fuera de nivel. Hay situaciones realmente horribles, como cuando Mick Foley le quitó el título a Sting en Lockdown 2009.

En AEW se da la curiosa situación de que las leyendas que están muy desgastadas físicamente (Sting, Saraya o Paul Wight) apenas luchan y salvo Saraya quizás, no los hacen partícipes de rivalidades relevantes. En cambio, los veteranos que sí luchan a tiempo completo (Jericho, Punk hasta hace poco, Moxley, Danielson, etc) siguen luchando a un muy buen nivel. Realmente no hay veteranos acaparando mucha importancia y “dando pena”.

El nivel in-ring

Sin temor a exagerar, AEW en sus cuatro años ha sido infinitamente superior en el ring a la TNA de los 2000s. No es que TNA no tuviese algunos talentos buenísimos en el ring, en esos años contaron con varios de los mejores talentos norteamericanos de la época. Los problemas iban por otro lado y ya mencionamos algunos que explican este bajo nivel: la mayor relevancia de luchadores solo por ser grandes, por venir de WWE o por ser veteranos.

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Es cierto que en TNA había algunas máquinas del ring de la época, como los Motor City Machine Guns. Pero ciertamente, Chris Sabin y Alex Shelley no tenían combates relativamente importantes asegurados en cada PPV, ni individualmente ni en equipo. En cambio, alguien como Matt Morgan si recibía constantemente ese spot. Era un ex WWE y de enorme tamaño, y seguramente, no vieron venir que el legado de los Guns se haría sentir años después y que Morgan apenas sería recordado.

Pero incluso si no mencionamos la calidad de los luchadores, en la TNA de los 2000s se priorizaba mucho el desarrollo de las storylines por sobre la calidad de los combates. Por ejemplo, el Kurt Angle vs Samoa Joe de Hard Justice 2007 por todos los títulos vigentes de la empresa. Un combate de enorme magnitud y dos luchadores capaces de romperla en el ring… pero prefirieron un bookeo extraño enfocado en el drama entre Angle, Joe y Karen, la esposa de Angle.

A diferencia de la TNA de los 2000s, AEW no cae en dejar que sus grandes combates o incluso combates de importancia mediana, sean secuestrados por una storyline que pasa a ensuciar el nivel in-ring. No es una empresa para la cual aumentar la emoción de un combate equivale a múltiples intervenciones, ni tampoco encuentran válido meter la doble descalificación. Simplemente, quieren dar buenos combates y ponen a la gente indicada en ellos.

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Incluso, AEW llega al nivel de invitar frecuentemente a grandes luchadores de otras empresas para refrescar el show y así deleitar al público con encuentros inéditos. Un panorama que incluso en la WWE de Triple H suena imposible.

Cantidad y relevancia de títulos

Un aspecto del bookeo en que sí encuentro que funcionaba mucho mejor en la TNA de los 2000s que en la actual AEW. Podrá parecer exagerado complicarse con el número de cinturones, pero en mi opinión, esto ayuda mucho a ordenar las prioridades de los luchadores en el kayfabe.

En mi opinión, la clave siempre ha sido la mesura. Si hay pocos títulos en línea para competir, se valoran porque son difíciles de obtener y las luchas titulares se sienten importantes. En cambio, muchos títulos en juego provocan que tanto el combate como el premio no tengan tanto valor, al menos, cuando no estamos hablando del título principal de la empresa.

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En la mayor parte de los 2000s, TNA tuvo un título mundial, un título en parejas, un título femenino y un título secundario, el X-Division. Recién en el 2009 introdujeron otro secundario, el Legends, y el título femenino en parejas. Dos adiciones innecesarias que precisamente no duraron demasiado en circulación. Esa mesura de solamente 3 o 4 títulos en línea, es muy inusual para cualquier empresa de wrestling.

En cambio, en AEW nos encontramos con el título mundial, un título en parejas, un título femenino principal, un título femenino secundario (el TBS), un título de tríos, dos secundarios (el TNT y el Atlantic) y uno terciario (el FTW). Ocho títulos y sin mencionar los seis de ROH que también han sido defendidos en mayor o menor medida en la programación habitual de AEW.

También podemos hablar de los títulos de promociones 100% ajenas a lo que son TNA o AEW. En el caso de la TNA de los 2000s, se defendieron muy ocasionalmente algunos cinturones de NJPW. Pero en el caso de AEW, hasta en ese apartado se ha visto más movimiento: hemos visto en la programación títulos de NJPW, de AAA y hasta de empresas indies.

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Como si no bastase con la cantidad exagerada de cinturones en línea, AEW también metió el tema de los títulos interinos, los cuales se otorgan cuando el campeón está lesionado. Una práctica que a la larga, solamente ha vuelto innecesariamente complicado el bookeo y que no ha beneficiado a nadie.

División femenina

A menudo, el creador de un producto no sabe muy bien lo que está haciendo, pero el ser un pionero le da un prestigio que pocos pueden alcanzar. Luego puede aparecer otro que por su ventaja de formación, maneje el producto igual o mejor, pero nunca podrá superar la sombra del creador.

Durante décadas y con muy pocas excepciones, la tendencia del wrestling femenino estadounidense era tratar a las chicas como meros objetos decorativos. En WWE nunca se habían tomado realmente en serio su división y con WCW fue incluso peor. Fue entonces cuando el 2007 y con un interés inicial mucho menor de lo que se cree, TNA creó su división, las luchadoras Knockout.

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En TNA entregaron personajes sexualizados, más de la mitad del roster era muy pobre en el ring y especialmente en esos primeros años el título Knockout no siempre se sentía tan relevante. Y aún así, era imposible no ver que había un interés más tangible que toda la suma de pequeños esfuerzos que tuvo WWE en su historia hasta antes de la Women’s Revolution de NXT.

AEW le da a su división femenina más minutos, seriedad y hasta mejores combates. El tema, es que lo que hizo ahí la TNA de los 2000s si fue fresco y absolutamente radical para la época, mientras que la división de AEW generalmente se siente más pobre que la de la propia WWE actual. Además, no han sido pocos los descalabros en el bookeo de la división de AEW. Algo le falta a la división de All Elite para terminar de despegar.

División en parejas

Un paralelismo poco considerado pero muy real entre ambas empresas, es lo importante que se siente la división Tag Team.

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Comencemos aclarando que en WWE, NJPW y muchos otros lugares, la división en parejas ha tenido históricamente poca relevancia. En cambio, en la TNA de los 2000s siempre había un hueco relativamente importante en el card para la división y lo mismo se ve en AEW. Hay combates que se venden como relevantes, desarrollo de storylines y una buena cantidad de equipos altamente memorables en ambas empresas.

Promos

Siento que es otro aspecto positivo de comparación entre la TNA de los 2000s y la AEW actual. Con altos y bajos, me parece que en ambos casos vemos un show en que se ha sabido trabajar el entretenimiento en promos habladas y segmentos. Todo lo que poco o nada tiene que envidiarle al método de trabajo de WWE.

En ambas empresas vemos a ex WWE monstruos del entretenimiento, como Kurt Angle o Chris Jericho. Pero lo mejor, es que pudieron desarrollar en ese ámbito a algunos luchadores que no se habían labrado un nombre en WWE.

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A modo de conclusión

AEW me parece como producto algo más sólido de lo que fue TNA en los años 2000s. Pero no por ello, hay que desmerecer la tremenda importancia histórica de TNA, considerando que realmente fue “la alternativa” a WWE en la época posterior a las Monday Night Wars. Ambas empresas son hijas de su tiempo y merecen su respectiva valoración.

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